# Casos en los que una empresa extranjera constituye un establecimiento permanente en Shanghái Hola a todos, soy el Profesor Liu. Con más de una década en servicios para empresas extranjeras y catorce años en trámites de registro en Jiaxi Finanzas e Impuestos, he acompañado a cientos de empresas en su desembarco en Shanghái. Una de las consultas más recurrentes, y a la vez más compleja, es la determinación de cuándo sus actividades en China configuran un **Establecimiento Permanente (EP)**. Este no es un mero tecnicismo contable; es la línea que define su obligación tributaria sustancial en el país. Shanghái, como faro económico, atrae innumerables proyectos, pero muchos inversores subestiman las reglas del juego fiscal. En este artículo, desglosaremos casos concretos basados en la legislación china y los convenios para evitar doble imposición, para que su incursión en este mercado sea tan estratégica en lo fiscal como lo es en lo comercial.

1. Oficina física y lugar de gestión

El caso más intuitivo de Establecimiento Permanente es la existencia de un lugar fijo de negocios. No hablamos solo de alquilar una oficina lujosa en Lujiazui. En mi experiencia, el concepto es más amplio y sutil. Recuerdo una empresa de consultoría europea que creyó que operando desde un espacio de coworking compartido y cambiante no constituiría un EP. Sin embargo, la Administración Tributaria determinó que, al tener un escritorio fijo asignado, un número de teléfono registrado a nombre de la empresa y empleados que trabajaban de manera regular desde allí, sí existía un "lugar fijo" a través del cual se desarrollaba su actividad principal: la prestación de servicios. La clave está en la fijeza y permanencia del lugar, y el vínculo con la actividad empresarial. Un almacén, una fábrica, una mina o incluso una instalación para la extracción de recursos naturales son ejemplos claros. La normativa china y los convenios suelen establecer un umbral temporal (generalmente seis meses) como referencia, pero no es el único factor. La continuidad de las operaciones es igualmente crítica. Un proyecto de construcción que dura cinco meses, pero que es parte de un contrato más amplio y continuo, podría ser considerado EP.

Desde la perspectiva de la Administración Tributaria de Shanghái, la digitalización ha agudizado el escrutinio. Datos como la frecuencia de entradas de empleados extranjeros con visado de trabajo, facturas de servicios públicos a nombre de la empresa o contratos de arrendamiento son cruzados para identificar establecimientos permanentes no declarados. Una opinión común entre expertos, como la expresada en foros del Colegio de Abogados de Shanghái, es que las autoridades están priorizando la sustancia económica sobre la forma jurídica. Por ello, incluso estructuras aparentemente ligeras pueden ser reevaluadas si demuestran una presencia operativa sostenida y autónoma en el territorio.

2. Proyectos de construcción e instalación

Este es un campo minado para muchas empresas de ingeniería y construcción extranjeras. El artículo 5 de la mayoría de los convenios para evitar la doble imposición firmados por China establece claramente que un sitio de construcción, obra de construcción, instalación o montaje constituye un EP sólo si dura más de doce meses (a veces seis o nueve, dependiendo del convenio específico). Pero, ¡cuidado con los detalles! Tuve un cliente, una empresa española de energías renovables, que ganó un contrato para la instalación de equipos en una planta en la Zona Libre de Comercio de Lin-gang. El proyecto estaba planificado para 11 meses. Pensaron que estaban a salvo. Sin embargo, una serie de imprevistos climáticos y retrasos en la cadena de suministro lo extendieron a 13 meses. Aquí, la duración se calcula desde el inicio de los trabajos preparatorios hasta la finalización y entrega, incluyendo periodos de inactividad por causas justificadas. Tuvimos que realizar una declaración correctiva y regularizar su situación tributaria, con el consiguiente pago de impuestos atrasados e intereses. La lección es clara: el cronograma debe tener un colchón de seguridad y se debe monitorear constantemente.

Además, existe el riesgo de la "fragmentación de contratos". Las autoridades tributarias son conscientes de la práctica de dividir un proyecto grande en varios contratos más cortos con diferentes entidades vinculadas para evitar superar el umbral temporal. En estos casos, la Administración tiene potestad para consolidar los periodos de actividades conexas realizadas por empresas asociadas. Un estudio de PwC China de 2022 sobre fiscalidad de proyectos de construcción advierte que este es un área de creciente enfoque en las auditorías. La documentación que demuestre la independencia real de cada fase o contrato es fundamental para defenderse de una posible consolidación.

3. Servicios a través de personal dependiente

Quizás este sea el escenario que más sorprende a las empresas de servicios tecnológicos o de consultoría. Una empresa extranjera puede no tener oficina en Shanghái, pero si envía a sus empleados a prestar servicios aquí durante un periodo que excede un cierto umbral (a menudo 183 días en un periodo de 12 meses, según el convenio aplicable), puede generar un EP. La lógica es que el personal se convierte en un "lugar fijo de negocios" humano y móvil. Un caso que marcó jurisprudencia en nuestra práctica fue el de una firma de software estadounidense que envió a un equipo de 5 ingenieros a las instalaciones de un cliente en Zhangjiang para una implementación "temporal". La estancia se prolongó más de 8 meses. La Administración consideró que esos empleados, bajo la dirección y control de la matriz, estaban realizando actividades que constituían el núcleo del negocio de la empresa extranjera en China, creando así un EP por "servicios".

La clave para el análisis está en la naturaleza de la relación laboral y el control. Si el personal está sujeto a las instrucciones y supervisión de la empresa extranjera, y esta asume el riesgo y beneficio de su trabajo, es muy probable que se configure el EP. Por el contrario, si el personal es contratado localmente por una entidad independiente que factura sus servicios, el riesgo se mitiga. Las autoridades de Shanghái son especialmente diligentes en este punto debido al alto flujo de talento extranjero especializado. Recomiendo llevar un registro meticuloso de los días de presencia física de cada empleado extranjero, sus actividades específicas y los contratos que sustentan su estancia, para poder realizar un análisis preventivo preciso.

4. Agentes con facultades de contratación

La figura del agente es otro punto de extrema atención. No todos los agentes crean un EP para su principal extranjero. La distinción crucial está entre el **agente independiente** y el **agente dependiente**. Un agente independiente, que actúa para múltiples clientes en el curso normal de su negocio (como un distribuidor mayorista), generalmente no crea un EP. Sin embargo, un agente (persona física o jurídica) que actúe exclusiva o casi exclusivamente para la empresa extranjera, y que tenga y ejerza habitualmente la autoridad para celebrar contratos en su nombre, sí constituirá un EP. Esto es independiente de que tenga o no una oficina física.

En una experiencia personal, asesoré a una marca italiana de moda que utilizaba una empresa de ventas local en Shanghái. Esta empresa local no solo distribuía los productos, sino que también negociaba y firmaba contratos de venta con grandes almacenes en nombre de la italiana, siguiendo precios y condiciones mínimas establecidas por esta. Tras nuestro análisis, determinamos que esta entidad local era, a efectos fiscales, un agente dependiente con poder de contratación, lo que atribuía a la casa matriz italiana un EP en China por los beneficios derivados de esas ventas. La solución fue renegociar el acuerdo, transformando a la entidad local en un comprador-distribuidor independiente (comprando y revendiendo por su cuenta y riesgo), eliminando así el poder de contratación en nombre del principal. Este reenfoque requirió un ajuste en el modelo de negocio y precios de transferencia, pero previno una significativa exposición fiscal.

5. Actividades preparatorias o auxiliares

Existe una excepción importante y a menudo malinterpretada: las actividades de carácter preparatorio o auxiliar. La ley y los convenios establecen que un lugar fijo de negocios utilizado únicamente para actividades como el almacenamiento, exhibición o entrega de mercancías, la compra de bienes o la recopilación de información, NO constituye por sí solo un EP. El espíritu es no gravar actividades que no generen directamente el beneficio empresarial en el territorio. Por ejemplo, un showroom donde solo se exhiben productos pero no se realizan ventas directas, o un centro logístico que solo distribuye mercancías importadas, podrían acogerse a esta excepción.

Casos en los que una empresa extranjera constituye un establecimiento permanente en Shanghái

Sin embargo, la línea es fina. La Administración Tributaria examina si la actividad es verdaderamente auxiliar o si, por el contrario, forma parte integral del ciclo comercial. Un caso ilustrativo fue el de una empresa alemana de maquinaria pesada que mantenía un almacén en Waigaoqiao. Su argumento inicial era que solo era para almacenamiento y entrega. Pero al revisar sus operaciones, descubrimos que desde allí también se realizaba la puesta a punto final de los equipos según especificaciones del cliente chino, se gestionaba la garantía y se proporcionaba entrenamiento técnico básico. Este paquete de servicios, claramente más allá de lo "preparatorio o auxiliar", hizo que el almacén se reclasificara como un EP. La regla de oro es: si la actividad contribuye de manera central y no marginal a la generación de ingresos de la empresa extranjera en China, perderá la protección de la excepción.

6. Servicios digitales y desafíos modernos

El panorama digital plantea nuevos interrogantes sobre el concepto tradicional de EP, basado en presencia física. Aunque China aún no ha implementado normas tipo "Pilar Uno" de la OCDE a nivel doméstico para reasignar derechos tributarios sobre ingresos digitales, la realidad operativa en Shanghái ya muestra fricciones. Una empresa extranjera que venda software como servicio (SaaS) a clientes en Shanghái, mantenga servidores locales para baja latencia, y tenga un equipo de soporte técnico y éxito del cliente residente en la ciudad, podría enfrentar un argumento de las autoridades sobre la existencia de una presencia económica significativa y digitalmente arraigada. Aunque no haya un "lugar fijo" clásico, la combinación de activos digitales (servidores), personal local (soporte) y flujo de datos/ingresos recurrentes desde el territorio, está siendo observada con lupa.

En este contexto, términos como **nexo económico** están ganando terreno en las discusiones entre profesionales. La tendencia global y las posibles futuras adaptaciones de las normas chinas apuntan a que el simple hecho de tener una base de usuarios o clientes significativa en un mercado puede desencadenar obligaciones fiscales, incluso sin EP tradicional. Para las startups tecnológicas que escalan en Shanghái, es crucial documentar desde el inicio la naturaleza y localización de sus activos e intangibles clave, y planificar sus estructuras de manera ágil para adaptarse a una regulación fiscal en rápida evolución.

### Conclusión En resumen, determinar si existe un Establecimiento Permanente en Shanghái es un ejercicio de análisis multifactorial que va mucho más allá de tener una oficina con placa. Los casos más comunes y riesgosos giran en torno a proyectos de construcción que se alargan, personal desplazado que presta servicios clave, y agentes locales con amplios poderes. La excepción de actividades preparatorias es estrecha y se interpreta de manera restrictiva. Además, la economía digital está desdibujando los conceptos tradicionales, exigiendo a los inversores una vigilancia aún mayor. El propósito de este análisis no es disuadir la inversión, sino promover una entrada informada y compliant al mercado de Shanghái. Subestimar estas reglas puede resultar en elevadas facturas fiscales retroactivas, intereses y multas, dañando la rentabilidad y reputación del proyecto. Mi recomendación, basada en años de ver "sorpresas" desagradables, es realizar una **evaluación de riesgo de EP antes de iniciar operaciones sustanciales en China**, y contar con asesoría local que conozca tanto la letra de la ley como la práctica concreta de las autoridades de Shanghái. El futuro exige una planificación fiscal aún más dinámica, integrando los modelos de negocio digitales desde el día uno. Shanghái ofrece oportunidades incomparables, pero su sofisticado entorno regulatorio demanda un juego limpio y bien informado. --- ### Perspectiva de Jiaxi财税 sobre los Establecimientos Permanentes en Shanghái En Jiaxi财税, tras años de acompañar a empresas extranjeras en su implantación en Shanghái, observamos que la determinación del Establecimiento Permanente (EP) es el mayor punto ciego en la planificación fiscal inicial. Muchos inversores, seducidos por la inmediatez del mercado, postergan este análisis crítico, incurriendo en riesgos significativos. Nuestra perspectiva se basa en un principio: **la sustancia sobre la forma**. Las autoridades de Shanghái, dotadas de tecnología avanzada y criterio experto, ya no se conforman con estructuras papeleras; buscan el núcleo real de la actividad generadora de valor en su jurisdicción. Creemos que la gestión proactiva del riesgo de EP es una ventaja competitiva. No se trata solo de cumplir, sino de optimizar. Un análisis temprano permite diseñar los flujos operativos, contractuales y de personal de manera eficiente y compliant, evitando costosas reconversiones posteriores. Casos como la renegociación de poderes de agencia o la correcta delimitación temporal de proyectos son ejemplos de cómo una asesoría especializada transforma un riesgo fiscal en un modelo de negocio robusto. En la era digital, este enfoque es aún más crucial, anticipándose a la evolución normativa. Para Jiaxi财税, más que un trámite, la correcta evaluación del EP es la piedra angular de una inversión sostenible y exitosa en Shanghái.