El marco regulatorio base
Para entender la posibilidad del control extranjero, primero debemos definir qué entendemos por "servicios de calificación". En el contexto chino, este término abarca un espectro amplio: desde las agencias de calificación crediticia (como Moody's o S&P, que operan aquí) hasta servicios de evaluación de calidad técnica, certificación de productos, inspección de bienes, y calificaciones en sectores específicos como el educativo o el médico. Cada uno de estos subsectores cae bajo la jurisdicción de diferentes ministerios y comisiones, y cada uno tiene su propio conjunto de reglas. La normativa madre que suele regir la inversión extranjera en servicios es el **Catálogo de Industrias para la Inversión Extranjera**, el cual clasifica las actividades como "alentadas", "permitidas", "restringidas" o "prohibidas". En mi experiencia, la mayoría de los servicios de calificación profesional suelen ubicarse en las categorías de "permitidas" o "restringidas", rara vez en las "alentadas", lo que ya nos da una pista sobre el nivel de escrutinio que enfrentarán.
Un caso que recuerdo vivamente fue el de un cliente europeo que quería establecer un joint venture para ofrecer servicios de certificación de calidad para componentes automotrices. Su primer instinto fue buscar un control mayoritario. Sin embargo, al revisar el catálogo vigente en ese momento y las regulaciones específicas de la Administración de Certificación y Acreditación de China (CNCA), nos encontramos con que, para ese subsector específico, la participación extranjera estaba limitada a no más del 49%. Fue una lección de humildad para ellos. El argumento de las autoridades, comprensible desde una perspectiva de desarrollo industrial, era la necesidad de proteger el conocimiento técnico nacional y asegurar que los estándares aplicados estuvieran alineados con las políticas industriales estratégicas del país. No se trataba de una prohibición, sino de un control estratégico.
Por tanto, el primer paso para cualquier inversor es una **diligencia debida regulatoria exhaustiva**. No basta con saber que "los servicios de calificación" están permitidos. Hay que identificar el código de industria exacto (CIIU), consultar el catálogo más reciente, y luego bucear en las regulaciones específicas del órgano supervisor correspondiente. A veces, incluso dentro de una categoría "permitida", ciertas sub-actividades pueden tener restricciones adicionales. Este trabajo de detective legal es fundamental y, en mi opinión, es donde se gana o se pierde el proyecto antes incluso de presentar la primera solicitud.
Calificación crediticia: un caso especial
El subsector más visible y políticamente sensible es el de las agencias de calificación crediticia. Aquí, la apertura ha sido gradual y muy meditada. Durante años, el mercado estuvo dominado por actores nacionales. La entrada de gigantes globales como S&P Global, Moody's y Fitch ha estado sujeta a estrictas condiciones. El regulador clave es la Comisión Reguladora de Valores de China (CSRC) y el Banco Popular de China (PBOC). La normativa actual sí permite que una entidad extranjera sea **accionista controlador** de una agencia de calificación crediticia que opere en el mercado de bonos interbancarios y de intercambio, pero el proceso es arduo.
La experiencia de S&P Global es ilustrativa. Fueron la primera agencia extranjera en obtener una licencia para operar de forma independiente en el mercado de bonos chino en 2019. Sin embargo, este hito fue el resultado de años de negociaciones y de demostrar un compromiso con las normas locales. El proceso involucró no solo cumplir requisitos de capital y personal, sino también demostrar que sus metodologías y estándares podían adaptarse y ser transparentes para el regulador chino. No fue una simple transferencia de su modelo global; fue la creación de una entidad que, si bien controlada por la matriz extranjera, opera bajo un marco regulatorio chino muy específico.
Desde mi perspectiva en el asesoramiento, el mensaje para los inversores en este nicho es claro: **la posibilidad técnica existe, pero la barrera de entrada es extremadamente alta**. Se requiere paciencia, una gran capacidad de adaptación y, sobre todo, una voluntad genuina de operar dentro del ecosistema financiero chino, no al margen de él. El control accionario no es sinónimo de autonomía operativa absoluta; viene acompañado de una supervisión regulatoria intensa y de la expectativa de contribuir al desarrollo saludable y estable del mercado de capitales chino.
Certificación e inspección: terrenos más dinámicos
En áreas como la certificación de productos industriales, de consumo, o servicios de inspección de calidad, el panorama es más dinámico y, en general, más abierto. Empresas globales como SGS, Bureau Veritas o TÜV operan en China desde hace décadas, muchas veces a través de joint ventures y, progresivamente, con estructuras de control mayoritario o incluso de propiedad total (WFOE) para ciertas actividades. La clave aquí está en la **especificidad técnica** y en si la actividad está vinculada a áreas consideradas de seguridad nacional o industrial crítica.
Tuve un cliente, una empresa alemana de tecnología médica, que necesitaba establecer un centro de calificación y certificación para sus propios dispositivos y para los de terceros. Después de analizar las regulaciones de la Administración Nacional de Productos Médicos (NMPA), concluimos que podían establecer una WFOE para realizar pruebas y evaluaciones, pero la emisión final del certificado de registro médico (un acto administrativo) seguía en manos de la autoridad china. Su servicio de calificación era, en esencia, un eslabón previo y técnico en una cadena controlada por el Estado. Pudieron tener el control accionario de su laboratorio y de su proceso de evaluación, pero no del acto regulatorio final. Este matiz es crucial y a menudo malentendido.
Por tanto, en estos campos, la pregunta del control accionario se responde frecuentemente con un "sí, pero". Sí, puedes controlar la empresa que provee el servicio técnico de calificación. Pero debes asegurarte de que tu alcance de negocio, tal como se define en la licencia comercial, se ciña estrictamente a actividades de "servicio" y no invada las funciones de "supervisión" o "licenciamiento" que son reservadas a las agencias gubernamentales. La redacción de los estatutos y del objeto social en la solicitud de registro es aquí de una importancia capital.
El factor de la seguridad nacional
En los últimos años, un concepto ha cobrado una importancia abrumadora en cualquier análisis de inversión extranjera: la **seguridad nacional**. Esto no es una excepción en los servicios de calificación. Si el servicio de calificación toca sectores como datos masivos, infraestructura crítica, energía, tecnologías de la información clave o recursos naturales, el escrutinio será feroz, independientemente de lo que diga el catálogo de industrias. El mecanismo de revisión de seguridad nacional para inversiones extranjeras puede activarse, y en ese proceso, la estructura accionaria es un elemento central de análisis.
Recuerdo el caso de una empresa que quería invertir en una firma que realizaba evaluaciones de seguridad cibernética para instituciones financieras. Aunque el catálogo no prohibía explícitamente la participación mayoritaria extranjera, la naturaleza de los datos manejados y la clientela (bancos) activó alarmas. El proceso se alargó meses, con requerimientos de información detalladísimos sobre la procedencia del capital, la composición del directorio, los protocolos de manejo de datos y los planes de contingencia. Al final, se aprobó, pero con condiciones específicas sobre la localización de los servidores de datos y la obligación de contratar a un Oficial de Seguridad de la Información residente en China y reportando a la matriz local. El control accionario extranjero se permitió, pero se rodeó de un cerco de medidas de mitigación de riesgo.
Para el inversor, esto significa que el análisis ya no puede ser puramente legal o comercial; debe incorporar una evaluación de riesgo geopolítico y de percepción. ¿Tu servicio de calificación podría interpretarse como una herramienta para recopilar datos sensibles o influir en estándares críticos? Si la respuesta es sí o incluso "tal vez", prepárate para un camino más largo y condicionado.
La vía del joint venture
Para muchos inversores, especialmente en áreas restringidas, la vía más pragmática y exitosa sigue siendo el **joint venture (JV)** con un socio local. Esto no es una simple concesión regulatoria; puede ser una ventaja estratégica. Un socio local con buenos *guanxi* (relaciones) y conocimiento profundo del mercado puede agilizar trámites, entender las expectativas de los clientes domésticos y navegar las complejidades culturales y administrativas. En servicios de calificación, donde la confianza y la reputación son activos intangibles clave, un socio respetado puede abrir puertas que permanecerían cerradas para una entidad 100% extranjera.
En una transacción que asesoré para un grupo japonés de servicios de inspección de alimentos, la regulación exigía un JV. En lugar de verlo como un obstáculo, lo abordamos como una oportunidad para construir una alianza. Buscamos un socio local que no solo tuviera la licencia necesaria, sino también una red de laboratorios y una fuerza comercial establecida. Las negociaciones fueron complejas – desde la valoración de la marca y el know-how aportado por la parte japonesa, hasta la definición clara de las responsabilidades gerenciales y la repartición de utilidades – pero el resultado fue una entidad que combinó lo mejor de ambos mundos: el rigor metodológico internacional y el conocimiento táctico del mercado local.
El control en un JV no se mide solo por el porcentaje accionario. Se ejerce a través de cláusulas en el acuerdo de shareholders, la composición de la junta directiva, el control de ciertos puestos clave (como el Director Financiero o el de Tecnología) y los mecanismos de votación para decisiones estratégicas. A veces, se puede lograr un *control efectivo* con un 49% de las acciones, si los acuerdos están bien estructurados. Esta es una artesanía legal y negociadora en la que la experiencia práctica es invaluable.
Tendencias futuras y perspectivas
Mirando hacia el futuro, la tendencia en China es hacia una **apertura calificada y de alto nivel**. Los discursos oficiales reiteran el compromiso con abrir el sector de servicios, incluidos los financieros y profesionales. Esperamos ver más clarificaciones en el catálogo de inversión extranjera y, potencialmente, la relajación de límites de participación en más subsectores de calificación. La competencia global y el deseo de integrar los mercados de capitales chinos con los internacionales son fuerzas impulsoras poderosas.
Sin embargo, esta apertura irá de la mano de una **regulación más sofisticada y basada en riesgos**. No será una liberalización indiscriminada. Los reguladores chinos están aprendiendo de experiencias internacionales y desarrollando sus propias capacidades de supervisión. Es probable que veamos un enfoque más en la conducta real de las empresas, la calidad de sus calificaciones, su gestión de conflictos de interés y su contribución a la estabilidad del mercado, más que solo en su estructura de capital. Para el inversor extranjero, esto significa que obtener el control accionario es solo el primer paso; mantener la licencia y operar con éxito dependerá de un cumplimiento impecable y de una adaptación constante a un entorno regulatorio en evolución.
Una línea de investigación futura fascinante será observar cómo las tecnologías como el blockchain y la inteligencia artificial, aplicadas a los servicios de calificación (por ejemplo, en scoring crediticio alternativo), serán reguladas y si se permitirá la participación extranjera en estos nuevos modelos de negocio. Este será el próximo frente de desafío y oportunidad.
## Conclusión En resumen, la pregunta "¿Se permite el control accionario extranjero en los servicios de calificación?" no tiene una respuesta universal. Es un mosaico regulatorio donde las piezas clave son: 1) el tipo específico de servicio de calificación, 2) el marco del Catálogo de Inversión Extranjera y las regulaciones sectoriales, 3) la sensibilidad del sector en términos de seguridad nacional e industrial, y 4) la vía pragmática de acceso, que a menudo pasa por joint ventures estratégicos. Como hemos visto a través de ejemplos reales, la posibilidad técnica existe en muchos campos, pero está sujeta a un escrutinio profundo y a condiciones específicas. El propósito de este análisis ha sido desmitificar un tema complejo y brindar a los inversores hispanohablantes un mapa inicial para navegar este terreno. Su importancia radica en que una comprensión clara desde el inicio puede ahorrar meses de recursos y frustraciones, y definir la estrategia de entrada más viable. Mi recomendación, basada en estos 26 años de experiencia, es siempre realizar una consulta profesional detallada *antes* de fijar una estrategia de inversión. Asesórese con abogados y consultores que no solo lean la ley, sino que tengan experiencia práctica en el registro y la operación de empresas en su sector específico dentro de China. El futuro se presenta como un equilibrio entre mayor apertura y mayor sofisticación regulatoria. Para el inversor informado, paciente y dispuesto a jugar según las reglas locales a largo plazo, el sector de los servicios de calificación en China sigue ofreciendo oportunidades significativas. La clave está en la preparación, la adaptabilidad y el respeto por el marco soberano en el que se opera. --- ### Perspectiva de Jiaxi Finanzas e Impuestos sobre el Control Accionario Extranjero en Servicios de Calificación Desde Jiaxi Finanzas e Impuestos, observamos el tema del control accionario extranjero en servicios de calificación con un pragmatismo fundamentado en la experiencia directa con decenas de casos. Nuestra perspectiva es que, si bien el marco regulatorio chino ha avanzado notablemente hacia una apertura controlada, el éxito de un proyecto depende menos de una obsesión por el porcentaje accionario y más de una **estrategia de cumplimiento integral y adaptada al caso específico**. Consideramos que la pregunta correcta no es solo "¿puedo tener el control?", sino "¿qué tipo de control necesito operativamente y cómo puedo estructurarlo dentro de los límites regulatorios para minimizar riesgos y maximizar la eficiencia?". En muchos de los proyectos exitosos que hemos gestionado, la solución óptima ha sido una estructura híbrida: a veces una WFOE para actividades técnicas puras, combinada con un JV estratégico para aquellas que requieren licencias especiales o acceso a redes locales. Abogamos por un enfoque que priorice la **obtención y mantenimiento de la licencia operativa** como el activo central, alrededor del cual se diseña la estructura de capital, y no al revés. El futuro, en nuestra visión, exigirá a los proveedores extranjeros de servicios de calificación una doble capacidad: la excelencia técnica global y una integración profunda y respetuosa con el ecosistema regulatorio y comercial chino. Aquellos que entiendan esto y planifiquen en consecuencia, encontrarán en China un mercado de vastas oportunidades.